El cáncer es una de las principales causas de mortalidad entre la población mundial; desde el 2008, en México es la tercera causa de muerte según cifras más recientes del INEGI. El temor a sufrir un cáncer  es un hecho que la mayoría de las personas experimenta en algún momento de la vida, ya sea por la proximidad a alguien que padece la enfermedad, por alcanzar las edades en las que la frecuencia de este tipo de enfermedades es cada vez mayor o por sufrir problemas psicológicos, como es el caso de la depresión.  Pero… ¿Evita el ejercicio también el cáncer? En efecto, el ejercicio, o el estilo de vida del que hace ejercicio, puede en verdad ayudar a prevenir el cáncer. De acuerdo a estudios epidemiológicos las personas que hacen ejercicio tienen un riesgo más bajo de cáncer. En la Universidad de Harvard (Estados Unidos) durante un estudio epidemiológico a largo plazo de las 17,000 personas estudiadas, 1,413 murieron. 45 % por enfermedad cardiaca, 32 % de cáncer, 13 % por causas naturales y 10 % de traumatismos. Incluso después de ajustar la edad y el tabaco la tasa de mortalidad por cáncer era más alta en los que menos ejercicio hacían NO ESTA CLARO..

En un cuestionario que completaron 5,398 personas parecía indicar que aquellos que practicaban deportes tenían una tasa menor de ataque de cáncer durante toda la vida, más baja que los no deportistas. Las no deportistas tenían un riesgo de cáncer de mama casi dos veces mayor, y un riesgo de cáncer del sistema reproductor 2.5 veces mayor que el de las deportistas. En 1994, un estudio de 2,950 con cáncer de colon mostró que los que tenían una ocupación sedentaria exhibían un riesgo de cáncer de colon 1,6 veces mayor que los que tenían ocupaciones activas. El riesgo aumentaba de forma escalonada cuando el nivel de actividad disminuía.

Y los estudios continúan por miles pero… ¿Qué dice en verdad Elena G. de White acerca del cáncer? “Por la luz que Dios me ha dado sé que la incidencia de cáncer y tumores se debe mayormente a un sistema de vida vulgar y por el consumo total a base de carne” (Consejos sobre el régimen alimenticio, pág. 463). “Empezad moderadamente a tomar más aire y hacer ejercicio, y seguid a nuestra reforma hasta que lleguéis a ser útiles, a ser una bendición para vuestras familias y para todos que os rodean. Que vuestro juicio os convenza de que el ejercicio, la luz solar, y el aire son las bendiciones que el cielo ha provisto para sanar a los enfermos y mantener sanos a los que no están enfermos”. Comencemos el hábito de hacer ejercicio y evitemos la aparición de cáncer  en nuestras vidas. “Cuando se enfermen, Dios les dará fuerzas y les devolverá la salud.” (Salmos 41:3)