Cuando Jesús les dio a los discípulos la comisión de Mateo 28:19-20, la iglesia primitiva  cumplió la tarea de discipular, bautizar y enseñar, plantando nuevas congregaciones e iniciando así un proceso de multiplicación de más y más iglesias.1 Un estudio del libro de Hechos revela cómo movilizó a los primeros cristianos la tarea de establecer nuevas iglesias (Hechos 8:1,4). Ellos realizaban el evangelismo de masa (8:5, 6,12) y se extendió fuera de los límites de Jerusalén hacia lugares nuevos (8:25) y alcanzó un número cada vez mayor de gentiles (10:44-48). A través de este movimiento laico, las iglesias se multiplicaban en todas partes (9:3; 16:5). Más tarde, un grupo de cristianos de Jerusalén anunció el evangelio y plantó una iglesia en Antioquía (11:20,21). Este fue el momento más importante en la historia de plantar iglesias. Bajo el liderazgo del Espíritu Santo, Antioquía se transformó en una gran agencia misionera para el mundo (13:3). Por otro lado, la iglesia en Jerusalén fue quedando cada vez más centrada en sí misma, perdiendo la visión misionera y fue desapareciendo junto con los judaizantes.

Pablo reflejó el espíritu de Antioquía más tarde cuando escribió a los miembros de Roma que su filosofía de ministerio era predicar el evangelio donde Cristo era desconocido, no edificar sobre fundamento ajeno (Rom. 15:20,21). Esa era la razón que le “había impedido” visitar a la comunidad de creyentes en roma (v.22), “Pero ahora que ya no me queda un lugar dónde trabajar en estas regiones, y como desde hace muchos años anhelo verlos, tengo planes de visitarlos cuando vaya rumbo a España” (v. 23,24). El apóstol Pablo usó los términos edificar y plantar cuando se refirió al equipo que trabajó en la ciudad de Corinto (1 Cor.3:5-11). En su celo evangelístico, Pablo planeaba el surgimiento de nuevas congregaciones en “nuevas fronteras” (2 Cor. 10:113-16). Su objetivo era establecer iglesias en cada gran ciudad de Asia Menor y también en Europa. En todo eso, obviamente, él era sensible a la dirección del Espíritu Santo (Hech. 16:7-13).

La Iglesia Adventista del Séptimo Día recibió muchos consejos sobre establecer nuevas congregaciones. A través de su ministerio, Elena de White aconsejó a la iglesia a desarrollar una estrategia de plantar iglesias que establecería al adventismo en cada ciudad y villa. Una de sus declaraciones más vehementes fue: “Sobre todos los que creen, Dios ha colocado la responsabilidad de levantar iglesias…”Plantar iglesias no es una opción para los Adventistas del Séptimo Día. Vea nuevamente su consejo:

“Hay que establecer nuevas Iglesias y grupos. Es necesario que haya representantes de la verdad presente en todas las ciudades y hasta en los lugares más remotos del mundo.”

Estrategia Sugerente Para Plantar Iglesias

Haga un estudio demográfico.

El segundo ingrediente es definir el grupo de población a ser alcanzado. Hay mucha información estadística disponible en internet y en secretarias de la municipalidad local. Al estudiar ese material demográfico, hay por lo menos cinco cosas que se debe tener en cuenta. Primero, descubra la composición socioeconómica de la comunidad, notando donde reside cada grupo. Cuál es el promedio de edad de la población y su estado civil. Existen más solteros, casados o jubilados. Segundo, observe la tendencia migratoria de la comunidad. Quién está saliendo y quién está llegando. Tercero, conozca las iglesias que están en el área en consideración. Qué denominaciones está presentes. Cuál es el promedio de frecuencia y la composición social. Cuarto, qué tipo de problemas tienen las personas en ese lugar y, finalmente, qué necesidades tienen las personas.

Desarrolle un núcleo.

Una posible fuente de personas que formará el núcleo de la nueva iglesia es la iglesia madre. El pastor deberá hacer un llamado a las familias voluntarias que viven en el área seleccionada para que se unan allí en un grupo pequeño. Hay que tener cuidado de no perjudicar a la iglesia madre sacando más del 15 por ciento del total de miembros de iglesia, que no debe ser menos que cien. Es importante tener en el núcleo varias personas de la misma clase o grupo que la iglesia que se desea alcanzar, como también interesados y ex adventistas. Una vez definido el núcleo, el plantador debería trabajar diligentemente para establecer el sentido de comunidad entre los miembros de ese grupo pequeño, considerándolo un micro cosmos de la nueva iglesia. Las iglesias que planean crecer deben enfatizar tanto las reuniones evangelísticas como los grupos pequeños.  Las iglesias sin los grupos pequeños no serán saludables porque tendrán dificultades para asimilar a los nuevos miembros, como también para capacitar a los nuevos líderes.

“En toda ciudad donde se proclama la verdad, deben fundarse iglesias. En algunas ciudades grandes debe haber iglesias en varias partes de la ciudad.”

Prepare el campo.

Una vez que el nuevo núcleo se esté reuniendo en grupos pequeños, es importante entrenar líderes para realizar las actividades de preparación del área. Una manera de hacer eso es aplicar el método de Cristo en el contexto urbano. Para ser más específico, se puede resumir la misión de Cristo en hacer amigos, realizar actos de beneficencia y compartir las buenas nuevas.8 Una presentación holística del mensaje de Cristo necesita de planes, programas y ministerios que se conecten con las personas de la comunidad y atiendan sus necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales. Por ejemplo, se pueden realizar programas sobre control del estrés, recuperación de traumas de divorcio, enriquecimiento matrimonial, ministerio con los solteros, educación de los hijos y cursos de capacitación profesional. Se pueden ir agregando materiales bíblicos de manera apropiada al tratar con personas sin religión. Otra manera es demostrar el amor de Dios ayudando a personas necesitadas y sufrientes a través de proyectos de compasión. Esas actividades despertarán la simpatía de la comunidad hacia la nueva iglesia, además de proveer muchos contactos significativos para las actividades evangelísticas. Se puede usar una variedad de métodos, inclusive formas tradicionales de estudios bíblicos y de distribución de literatura.

 

            Haga evangelismo.

Es posible comenzar una iglesia sin una campaña evangelística. De hecho, es hasta más fácil iniciar una nueva iglesia atrayendo creyentes de otras iglesias adventistas, que ganando nuevos discípulos de la comunidad. Pero, si el equipo de plantadores de la nueva iglesia no coloca énfasis en la práctica del evangelismo, la nueva iglesia perderá su foco y celo evangelístico. Se necesitan dos cosas para realizar evangelismo. La primera es incluir una estrategia individual de evangelismo. Las personas del grupo pequeño (núcleo) deben asumir una responsabilidad personal en el intento de alcanzar a las personas perdidas de la comunidad. Una sugerencia es incentivar a los miembros a colocar el nombre de personas potencialmente interesadas en una lista y orar por ellas diariamente; cultivar relaciones; atender sus necesidades; y esperar el momento oportuno para testificar.

La segunda, es elaborar una estrategia corporativa de evangelismo al comienzo del año. El método tradicional de la Iglesia Adventista de cosecha ha sido el evangelismo público. El problema es que muchas iglesias usan ese método como siembra, cultivo y cosecha, en vez de usarlo solo como un instrumento de cosecha. Por otro lado, otras han descartado el evangelismo público para usar métodos de iglesias evangélicas que, en la mayoría de los casos, no funcionan en la iglesia Adventista. Sin embargo, el evangelismo es un proceso y la cosecha es parte de ese proceso. Si no se incluyen esos ingredientes se lograrán pocos resultados.

 

Prepare el local.

Una de las fases más críticas al plantar iglesias es la adquisición de un terreno y la construcción de una casa de culto. El error más común practicado por los que están al frente de proyectos de Misión Global o de abrir nuevas iglesias, es la tentativa de construir la iglesia antes del esfuerzo de ganar almas y edificar la iglesia numéricamente y espiritualmente. Elena de White sugiere el momento de la construcción: “Cuando se despierta un interés en una ciudad o pueblo, este interés debe ser atendido. El lugar debe ser trabajado cabalmente, hasta que se erija una humilde casa de culto como una señal, un monumento del día de descanso de Dios, una luz en medio de las tinieblas morales.”9 Para ella, “cuando iniciamos la obra en un nuevo campo y reunimos a un grupo de creyentes, los dedicamos a Dios y luego nos empeñamos en la tarea de unirlos a nosotros en la edificación de una humilde casa de culto. Luego, cuando la capilla ha quedado terminada y ha sido dedicada al Maestro, vamos a nuevos campos.”10

 

Resumiendo, una iglesia saludable es aquella que moviliza creyentes para la cosecha y multiplica iglesias en el mundo. Como dice A. J. Gordon: “La iglesia que no evangeliza se fosiliza.” Y James Engel, en su obra clásica What’s Gone Wrong with the Harvest? (¿Qué estuvo equivocado en la cosecha?) refleja la misma conclusión: “Es un principio demostrado del crecimiento de la iglesia, que el cristianismo gana una sociedad solamente en la proporción en que las iglesias existentes se multiplican. La multiplicación de nuevas congregaciones de creyentes es el resultado natural y esperado de una iglesia saludable.”11

1 Ed Stetzer, Planting Missional Churches, p. 38 (TL).
2 WHITE. Elena de. El Ministerio Médico. ACES, Argentina, 2002. p. 419
3 _____. Testimonios para la Iglesia. Asociación Publicadora Interamericana, Colombia, 2008. t. 6. p. 32-33.
4 _____. Evangelismo. ACES, Argentina, 1975, p. 18.
5 _____, El Ministerio Médico, p. 410.
6 Dudley e Gruesbeck, Plant a Church, Reap a Harvest, p. 45.
7 Aubrey Malphurs, Planting Growing Churches, p.268.
8 Elena de White, El Ministerio de Curación, p. 102
9 White, Evangelismo, p. 275-276.
10 Ibid., p. 279.
1[1] James Engel, What’s Gone Wrong with the Harvest?, p. 143-144.

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